En un mercado cada vez más competitivo, las empresas buscan destacar frente a la competencia. Una de las formas de hacerlo es mediante el uso de moderna tecnología y mediante empleados más capacitados gracias a la formación continua. Este proceso de aprendizaje no debe acabar nunca y es indispensable para toda la vida laboral.

Por eso, hoy vamos a hablar en ClassOnLive de las claves de una buena formación en las empresas. ¿Qué características debe tener la formación que ofrecemos a nuestros empleados? ¿Qué aspectos debemos tener en cuenta? ¿Cómo debe ser la formación en las empresas? 

  1. Valorar el aprendizaje. Suele ocurrir que muchos empleados ven la formación como una obligación de la que no pueden escapar. Hay que cuidar mucho este aspecto o el curso en cuestión será un mero trámite que no tendrá ninguna repercusión ni beneficio en la empresa.
  2. Ofrecer formaciones específicas. Si un curso tiene poco que ver con el campo de actuación del negocio para el que lo realizas, seguramente no funcionará. Es necesario adaptar los contenidos a las necesidades de la empresa o las aspiraciones personales o capacidades de los trabajadores (puedes separar entre cursos para alumnos avanzados y principiantes, por ejemplo). Puedes pedir una “lista de deseos para aprender” o preguntar qué habilidades desearían adquirir.
  3. Estudiar bien la metodología. Existe mucha variedad: presencial, online, semipresencial, de un día o varios, individuales o a grupos, etc. La recomendación es tener una herramienta que agrupe todas las posibilidades y combine lo mejor del mundo online (desde casa sin desplazamientos, ahorrando costes) con el presencial (resolución de dudas, confianza, etc) y que pueda diversificar las opciones de impartición. Debes conocer el poder de la formación por videoconferencia.
  4. Elegir bien el momento de la formación. Hay que tener en cuenta cuál es el mejor momento para formar a un empleado y los hitos de la empresa: novedades de procedimiento, nuevas normativas, aparece una nueva innovación, peticiones personales, etc.
  5. Promocionar las formaciones en la empresa. Si tienes varios cursos disponibles y no los das a conocer por diferentes métodos, puede que no llegues al público que buscas. No sólo hay que informar de la fecha, la hora y el precio, sino de los contenidos del curso y qué competencias proporcionan. Busca opciones que llamen la atención, como plazas limitadas (que da sensación de pérdida si no se inscriben), urgencia, éxitos anteriores, etc.
  6. Carisma del formador. Los alumnos suelen calificar bien un curso cuando es útil, motivador, práctico, diferente, innovador, divertido, permanente, etc. Y todas estas características vienen dadas por un formador con pasión, que vive lo que cuenta, tiene experiencia, es flexible y sabe transmitirlo de la mejor manera.
  7. Estudiar los abandonos. En muchas ocasiones, dicen más de lo que nos puede parecer en un principio. Si preguntas a un trabajador la causa de su no asistencia a una formación, puedes conocer cómo trabaja una empresa, las necesidades de los empleados, las prioridades de los mismos, los fallos en la planificación, intereses de los empleados, etc. Detectando estas anomalías o necesidades puedes ofrecer una formación específica en algún punto concreto, por ejemplo.
  8. Análisis de resultados. ¿El curso impartido ha servido a los asistentes? ¿Se han apuntado muchos trabajadores? ¿La modalidad ha sido correcta? ¿Quizás mejor en otro horario? ¿Puedo ampliar a grupos más grandes? ¿Hay gente que no se ha apuntado porque les parecía caro? Es el momento de analizar toda la información que tenemos y mejorar de cara a nuevas convocatorias.

Todos estos puntos no sólo redundan en las capacidades de los empleados, sino en el rendimiento general de la empresa y en la mejora del ambiente laboral. Si quieres profundizar aún más en este tema, te invitamos a contactar con nosotros. Y por supuesto, si quieres comentar o añadir algo, estaremos encantados de escucharte.